jueves, 16 de julio de 2020

Los asombrosos secretos de una mujer resiliente



Por Jessica Labrador
 
Ana es una exitosa empresaria que encarna la imagen de una mujer resiliente. Su primer matrimonio fue una experiencia difícil y dolorosa. Durante nueve años estuvo casada con un marido consumidor de estupefacientes, violento y obsesivo, que la marcó con sus humillaciones, golpes y maltrato psicológico.
A Ana le frustraba y confundía vivir con un hombre que, a pesar de venir de una familia religiosa, con buenos valores y ser un profesional exitoso, se transformaba en un monstruo al llegar a casa.

Una mañana, mientras Ana pasaba el malestar que le dejaban la droga y los golpes que Gabriel le daba para obligarla a consumir drogas, ella decidió que era el fin de esa relación. Han pasado diez años desde que se separó. En este momento, dirige su vida personal, familiar y empresarial de manera integral, consciente y cultivando sabiduría. Goza, por tanto, de una vida sana, próspera y feliz, junto a una familia y amigos en quienes reinan la paz y la armonía.
La entrevista que nos da hoy, es una confesión de su capacidad para cambiar la adversidad y el dolor en fortaleza y buen humor; como asombrosos secretos que ella guardaba en su interior, y que salen a la luz para convertirla en ejemplo de lo que implica ser una mujer resiliente.  

¿Cómo reconociste tu poder interno para materializar el cambio?
Siempre hubo en mí una voz interior que contradecía la realidad malsana que vivía. Por temor o miedo, yo buscaba todo tipo de explicaciones para convencerme de que mi matrimonio era una manera de amar. De no ser así, no estaría casada. Había momentos lindos cuando se compartía en familia, con sus padres, hermanos, los míos y nuestros amigos. Los momentos exasperantes eran cuando consumía droga y me obligaba a hacerlo.
Me golpeaba para obligarme a consumir o por cualquier motivo. Tras estos comportamientos, solía haber la promesa de cambio, pero esto nunca se dio. Yo dejé de convencer a mi mente de que Gabriel cambiaría, y comencé a escuchar a mi corazón. Por mi bienestar, necesitaba salir de esa situación tóxica. Así que empecé a escuchar mi campanilla interna. Me fui llenando de valor para separarme.
La última vez que Gabriel me golpeó, lo denuncié, le cambié las cerraduras al apartamento y no lo dejé entrar más. Estaba muy confundida y nerviosa, pero algo dentro de mí decía ¡por fin, estás en el camino correcto!


¿Qué estrategia utilizaste para aceptar tu realidad?
Perdonarme. Comencé a leer libros de autoayuda y en ellos entendí la necesidad de perdonarse a sí mismo. Esto me permitió llegar a la raíz de mi conflicto, entender para qué decidí vivir un matrimonio tormentoso. Me di cuenta de que seguía un patrón de vulnerabilidad aprendido en casa aunque no en el mismo contexto que el mío, gobernado por la droga y la violencia.
Entendí que me desconocía, no sabía quién era en realidad y qué quería para mí. Lo que viví lo busqué inconscientemente, porque seguía de alguna manera conductas autodestructivas aprendidas en casa. Pero llegó el momento del despertar y de la consciencia. Así que decidí perdonar, perdonarme y entender que mi realidad era la grandiosa oportunidad para el cambio que he estado buscando. Opté por la resiliencia haciendo uso del perdón.

¿Qué hiciste para desarrollar la confianza en ti misma?
No ha sido fácil. En mi caso, la confianza ha sido algo que he ganado a medida que he visto que mis decisiones han sido acertadas. Cuando Gabriel fue a la cárcel por la golpiza, me di cuenta de que tenía la razón. Sentí paz y seguridad en mi interior. Igualmente cuando descubrí que disfrutaba mi soledad, porque podía cuidar de mí misma y tomar mis propias decisiones.
Un gran logro fue mi negocio de pastelería. Con él he sentido que tengo talento y puedo servir a la humanidad. Siento que puedo caminar con firmeza porque tengo virtudes para cambiar. Me enfoco en lo mejor de mí. Me auto-observo a través de la meditación, y con humildad me reconozco en todo lo positivo que veo en mí. Me prohíbo el juicio de valor y con ecuanimidad, me enfoco en mi capacidad para trascender las limitaciones.
Medito todos los días, y me monitoreo. Cuando observo una creencia auto-destructiva y saboteadora, la trabajo a través del perdón. Me encomiendo al Creador y dejo que todo fluya. Pero, por sobre todas las cosas, me AMO, porque me prohíbo caer en la tentación de lo que es nocivo para la salud de mi mente, cuerpo y espíritu. Eso incluye los pensamientos negativos. 

¿Te consideras una persona optimista?
Sin duda. He aprendido que las adversidades son grandiosas oportunidades para convertirte en un líder creativo en la gerencia de tu vida. Ser optimista me ha abierto las puertas a mejores condiciones de existencia. Si me hubiese enfocado en lo negativo, estaría entregada al abuso, la infelicidad y el fracaso. El riesgo con una visión optimista conduce al éxito y a la auto- realización.
Dios no nos pone pruebas que no podamos superar, pero si algo no sale como esperamos, hay que auto-monitorear qué pasó. Y con humildad aceptar lo que haya que aceptar.

¿Te has trazado metas y objetivos para tu superación personal?

Sí. Pasé unos días leyendo libros de autoayuda enfocados en la mujer resiliente. Otros días los dediqué intentando entender lo que esos libros decían. El tanto pensar me hizo ver que si no actuaba poniendo en práctica los consejos para ser resiliente, seguiría en el círculo vicioso. Empecé a meditar sobre la vida que quería. No tenía un título profesional, pero tenía grandes habilidades en la cocina gracias al oficio de ama de casa.
Decidí comenzar por algo sencillo pero que llegara: cupcakes. Se los vendía a familiares, amigos, vecinos y ellos no sólo compraban, sino que también me ayudaron recomendándome a otros clientes.
Simultáneamente, había hecho cierta fama horneando pasteles para cumpleaños. Cuando estaba casada, yo era quien hacía las tortas de cumpleaños para familiares. De modo que ya traía experiencia en dos tipos de postre. Ahora faltaba organizar la nueva actividad que ocupaba mi mente. Me tracé metas y objetivos para montar una pastelería en principio online, al mismo tiempo que metas y objetivos para mi superación personal en otras áreas vitales de mi vida: espiritual, mental, vivienda, ropa, viajes, familia, salud, entre otras áreas.
Aprendí que era el momento de crecer independientemente del problema. A pesar de que los libros de la mujer resiliente advierten crecer CON el problema, yo decidí perdonar el pasado, agradecer a Dios por el problema, y crecer SIN el problema. Seguir mi vida mirando hacia adelante, pero con planificación, como un mapa que te indica dónde estás parado, y te traza el camino hacia dónde quisieras ir. La elección es mía. 

¿Te consideras un ejemplo vivencial para tu esposo, hijos y entorno?
Espero que sí. Mis gemelos Lucy y Alex están aún pequeños, pero les estoy enseñando ya el arte de la respiración diafragmática, de modo que vayan cultivando sabiduría desde niños. Siempre les hablo dándoles explicaciones de las cosas, y les hago ver su capacidad para resolver dificultades, como ponerse las medias. Represento un símbolo de madre amorosa y profesional exitosa en casa, lo que les hace ver  a ellos que sí se puede ser feliz, próspero y sano.
De igual manera para mi esposo. Soy de las personas que creen que la pareja refleja nuestro nivel de armonía y paz interna, o bien nuestro nivel de desdicha e infelicidad. Nosotros estamos en el nivel de consciencia de sabiduría y amor. Y hacia ese nivel conduzco a mi familia, estimulando con mi forma de actuar, el diálogo, el respeto, el servicio amoroso a la creación, la humildad y, sobre todo, la persistencia.
No se necesita dar pasos agigantados, como leía en algunos libros acerca de la mujer resiliente, sino entender que, con persistentes pasitos de bebé, se hace grandes cambios. 

¿En quiénes te apoyaste para los cambios?
Sin duda la familia. He tenido el apoyo de mi mamá y mi hermano, quien me ha dado una gran lección de lo que es ser autosuficiente e independiente. Con ellos me di cuenta de que, si optaba por asumir el papel de víctima, no saldría del círculo vicioso. Por eso también entendí que, pese al dolor, necesitaba llorar a solas y levantarme sola. Sabía que si la ignorancia de algo me hacía cometer un error, tendría personas que me ayudarían a encontrar soluciones creativas. Estas personas me acompañarían y ayudarían en lo que necesitara. Entendí entonces que lo mejor que podemos hacer en estas circunstancias, es buscar personas que aporten, sumen a la vida, no personas que resten.    

¿Qué consejo les darías a las mujeres que están pasando por una situación difícil?
Reconocer que su dolor es señal de que están en el camino equivocado. Necesitan tomar la decisión para cambiar. Creer que en realidad merecen algo mejor y pueden alcanzar cualquier cosa que se propongan. Con el pasado ya no podemos hacer nada, pero con nuestro presente podemos crear un futuro mejor con mejores condiciones de vida.
Sólo se necesita fortaleza para levantarse y continuar nuestro andar; creer en nosotras mismas y adaptarnos positivamente a situaciones complicadas, porque la vida siempre cambia y los cambios no siempre serán fáciles de sobrellevar. Pero si confías en lo que quieres, te concentras y actúas, lograrás la vida que quieres.
Lo mejor es que saldrás fortalecida de la adversidad. Y creo que esta es la mejor parte de nuestro proceso, que nos convertimos en una mujer resiliente, porque cabíamos nuestra manera de pensar y actuar, y nos fortalecemos con cada pasito de bebé que damos para hacer realidad el cambio.        

2 comentarios:

  1. Un tema bastante interesante, me permitió visualizar la situación, valga decir que es lamentable pero actual. A muchas mujeres les parece difícil la vida sola, o hacer de padre y madre, solo basta creer en nosotras mismas para levantarnos y seguir.

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  2. MUY INTERESANTE EL TEMA DE LA RESILIENCIA, MÁS EN ESTOS MOMENTOS. SIN LUGAR A DUDAS A PSAR QUE ESTAMOS EN PLENO SIGLO XXI EN LOS SERES HUMANOS SIGUEN AFLORANDO LAS BAJESAS PSICOLÓGICAS PARA MANEJAR Y MANIPULAR A OTRAS PERSONAS, LASTIMOSAMENTE PARA QUE ESO OCURRA HAY UNA CONTRAPARTE PASIVA QUE TIENE BAJA AUTOSTIMA. PIENSO QUE TODOS ESTAMOS LLAMADOS A EMPODERARNOS Y REALIZAR NUESTROS SUEÑOS. CLARO SIN MENOSCABAR A QUIENES ESTÁN EN NUESTRO ENTORNO.

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