Por Jessica Labrador
Ana es una exitosa empresaria
que encarna la imagen de una mujer
resiliente. Su primer matrimonio fue una experiencia difícil y dolorosa. Durante
nueve años estuvo casada con un marido consumidor de estupefacientes, violento
y obsesivo, que la marcó con sus humillaciones, golpes y maltrato psicológico.
A Ana le frustraba y confundía
vivir con un hombre que, a pesar de venir de una familia religiosa, con buenos
valores y ser un profesional exitoso, se transformaba en un monstruo al llegar
a casa.
Una mañana, mientras Ana
pasaba el malestar que le dejaban la droga y los golpes que Gabriel le daba
para obligarla a consumir drogas, ella decidió que era el fin de esa relación. Han
pasado diez años desde que se separó. En este momento, dirige su vida personal,
familiar y empresarial de manera integral, consciente y cultivando sabiduría.
Goza, por tanto, de una vida sana, próspera y feliz, junto a una familia y
amigos en quienes reinan la paz y la armonía.
La entrevista que nos da hoy, es
una confesión de su capacidad para cambiar la adversidad y el dolor en fortaleza y buen humor; como asombrosos secretos que ella guardaba en su
interior, y que salen a la luz para convertirla en ejemplo de lo que implica
ser una mujer resiliente.
¿Cómo reconociste tu poder interno para
materializar el cambio?
Siempre hubo en mí una voz
interior que contradecía la realidad malsana que vivía. Por temor o miedo, yo
buscaba todo tipo de explicaciones para convencerme de que mi matrimonio era
una manera de amar. De no ser así, no estaría casada. Había momentos lindos
cuando se compartía en familia, con sus padres, hermanos, los míos y nuestros
amigos. Los momentos exasperantes eran cuando consumía droga y me obligaba a
hacerlo.
Me golpeaba para obligarme a
consumir o por cualquier motivo. Tras estos comportamientos, solía haber la
promesa de cambio, pero esto nunca se dio. Yo dejé de convencer a mi mente de que
Gabriel cambiaría, y comencé a escuchar a mi corazón. Por mi bienestar,
necesitaba salir de esa situación tóxica. Así que empecé a escuchar mi
campanilla interna. Me fui llenando de valor para separarme.
La última vez que Gabriel me
golpeó, lo denuncié, le cambié las cerraduras al apartamento y no lo dejé
entrar más. Estaba muy confundida y nerviosa, pero algo dentro de mí decía ¡por
fin, estás en el camino correcto!
¿Qué
estrategia utilizaste para aceptar tu realidad?
Perdonarme. Comencé
a leer libros de autoayuda y en ellos entendí la necesidad de perdonarse a sí
mismo. Esto me permitió llegar a la raíz de mi conflicto, entender para qué
decidí vivir un matrimonio tormentoso. Me di cuenta de que seguía un patrón de
vulnerabilidad aprendido en casa aunque no en el mismo contexto que el mío,
gobernado por la droga y la
violencia.
Entendí que me desconocía, no
sabía quién era en realidad y qué quería para mí. Lo que viví lo busqué
inconscientemente, porque seguía de alguna manera conductas autodestructivas
aprendidas en casa. Pero llegó el momento del despertar y de la consciencia.
Así que decidí perdonar, perdonarme y entender que mi realidad era
la grandiosa oportunidad para el cambio que he estado buscando. Opté por la resiliencia haciendo uso del perdón.
¿Qué
hiciste para desarrollar la confianza en ti misma?
No ha sido fácil. En mi caso, la confianza ha sido algo que he ganado
a medida que he visto que mis decisiones han sido acertadas. Cuando Gabriel fue
a la cárcel por la golpiza, me di cuenta de que tenía la razón. Sentí paz y
seguridad en mi interior. Igualmente cuando descubrí que disfrutaba mi soledad,
porque podía cuidar de mí misma y tomar mis propias decisiones.
Un gran logro fue mi negocio
de pastelería. Con él he sentido que tengo talento y puedo servir a la
humanidad. Siento que puedo caminar con firmeza porque tengo virtudes para
cambiar. Me enfoco en lo mejor de mí. Me auto-observo a través de la
meditación, y con humildad me reconozco en todo lo positivo que veo en mí. Me
prohíbo el juicio de valor y con ecuanimidad, me enfoco en mi capacidad para
trascender las limitaciones.
Medito todos los días, y me
monitoreo. Cuando observo una creencia auto-destructiva y saboteadora, la
trabajo a través del perdón. Me
encomiendo al Creador y dejo que todo fluya. Pero, por sobre todas las cosas,
me AMO, porque me prohíbo caer en la tentación de lo que es nocivo para la salud
de mi mente, cuerpo y espíritu. Eso incluye los pensamientos negativos.
¿Te
consideras una persona optimista?
Sin duda. He aprendido que las
adversidades son grandiosas oportunidades para convertirte en un líder creativo
en la gerencia de tu vida. Ser optimista me ha abierto las puertas a mejores
condiciones de existencia. Si me hubiese enfocado en lo negativo, estaría entregada
al abuso, la infelicidad y el fracaso. El riesgo con una visión optimista
conduce al éxito y a la auto- realización.
Dios no nos pone pruebas que
no podamos superar, pero si algo no sale como esperamos, hay que
auto-monitorear qué pasó. Y con humildad aceptar lo que haya que aceptar.
¿Te has trazado metas y objetivos para tu
superación personal?
Sí. Pasé unos días leyendo
libros de autoayuda enfocados en la mujer
resiliente. Otros días los dediqué intentando entender lo que esos libros
decían. El tanto pensar me hizo ver que si no actuaba poniendo en práctica los
consejos para ser resiliente, seguiría
en el círculo vicioso. Empecé a meditar sobre la vida que quería. No tenía un
título profesional, pero tenía grandes habilidades en la cocina gracias al
oficio de ama de casa.
Decidí comenzar por algo
sencillo pero que llegara: cupcakes. Se los vendía a familiares, amigos,
vecinos y ellos no sólo compraban, sino que también me ayudaron recomendándome
a otros clientes.
Simultáneamente, había hecho
cierta fama horneando pasteles para cumpleaños. Cuando estaba casada, yo era
quien hacía las tortas de cumpleaños para familiares. De modo que ya traía
experiencia en dos tipos de postre. Ahora faltaba organizar la nueva actividad
que ocupaba mi mente. Me tracé metas y objetivos para montar una pastelería en
principio online, al mismo tiempo que metas y objetivos para mi superación
personal en otras áreas vitales de mi vida: espiritual, mental, vivienda, ropa,
viajes, familia, salud, entre otras áreas.
Aprendí que era el momento de
crecer independientemente del problema. A pesar de que los libros de la mujer resiliente advierten crecer CON
el problema, yo decidí perdonar el pasado, agradecer a Dios por el problema, y
crecer SIN el problema. Seguir mi vida mirando hacia adelante, pero con
planificación, como un mapa que te indica dónde estás parado, y te traza el
camino hacia dónde quisieras ir. La elección es mía.
¿Te
consideras un ejemplo vivencial para tu esposo, hijos y entorno?
Espero que sí. Mis gemelos Lucy
y Alex están aún pequeños, pero les estoy enseñando ya el arte de la
respiración diafragmática, de modo que vayan cultivando sabiduría desde niños. Siempre
les hablo dándoles explicaciones de las cosas, y les hago ver su capacidad para
resolver dificultades, como ponerse las medias. Represento un símbolo de madre
amorosa y profesional exitosa en casa, lo que les hace ver a ellos que sí se puede ser feliz, próspero y
sano.
De igual manera para mi
esposo. Soy de las personas que creen que la pareja refleja nuestro nivel de
armonía y paz interna, o bien nuestro nivel de desdicha e infelicidad. Nosotros
estamos en el nivel de consciencia de sabiduría y amor. Y hacia ese nivel
conduzco a mi familia, estimulando con mi forma de actuar, el diálogo, el
respeto, el servicio amoroso a la creación, la humildad y, sobre todo, la
persistencia.
No se necesita dar pasos
agigantados, como leía en algunos libros acerca de la mujer resiliente, sino entender que, con persistentes pasitos de
bebé, se hace grandes cambios.
¿En
quiénes te apoyaste para los cambios?
Sin duda la familia. He tenido
el apoyo de mi mamá y mi hermano, quien me ha dado una gran lección de lo que
es ser autosuficiente e independiente. Con ellos me di cuenta de que, si optaba
por asumir el papel de víctima, no saldría del círculo vicioso. Por eso también
entendí que, pese al dolor, necesitaba llorar a solas y levantarme sola. Sabía
que si la ignorancia de algo me hacía cometer un error, tendría personas que me
ayudarían a encontrar soluciones creativas. Estas personas me acompañarían y
ayudarían en lo que necesitara. Entendí entonces que lo mejor que podemos hacer
en estas circunstancias, es buscar personas que aporten, sumen a la vida, no
personas que resten.
¿Qué
consejo les darías a las mujeres que están pasando por una situación difícil?
Reconocer que su dolor es
señal de que están en el camino equivocado. Necesitan tomar la decisión para
cambiar. Creer que en realidad merecen algo mejor y pueden alcanzar cualquier
cosa que se propongan. Con el pasado ya no podemos hacer nada, pero con nuestro
presente podemos crear un futuro mejor con mejores condiciones de vida.
Sólo se necesita fortaleza para levantarse y continuar
nuestro andar; creer en nosotras mismas y adaptarnos positivamente a
situaciones complicadas, porque la vida siempre cambia y los cambios no siempre
serán fáciles de sobrellevar. Pero si confías en lo que quieres, te concentras
y actúas, lograrás la vida que quieres.
Lo mejor es que saldrás fortalecida de la adversidad. Y creo
que esta es la mejor parte de nuestro proceso, que nos convertimos en una mujer resiliente, porque cabíamos
nuestra manera de pensar y actuar, y nos fortalecemos con cada pasito de bebé que
damos para hacer realidad el cambio.

Un tema bastante interesante, me permitió visualizar la situación, valga decir que es lamentable pero actual. A muchas mujeres les parece difícil la vida sola, o hacer de padre y madre, solo basta creer en nosotras mismas para levantarnos y seguir.
ResponderEliminarMUY INTERESANTE EL TEMA DE LA RESILIENCIA, MÁS EN ESTOS MOMENTOS. SIN LUGAR A DUDAS A PSAR QUE ESTAMOS EN PLENO SIGLO XXI EN LOS SERES HUMANOS SIGUEN AFLORANDO LAS BAJESAS PSICOLÓGICAS PARA MANEJAR Y MANIPULAR A OTRAS PERSONAS, LASTIMOSAMENTE PARA QUE ESO OCURRA HAY UNA CONTRAPARTE PASIVA QUE TIENE BAJA AUTOSTIMA. PIENSO QUE TODOS ESTAMOS LLAMADOS A EMPODERARNOS Y REALIZAR NUESTROS SUEÑOS. CLARO SIN MENOSCABAR A QUIENES ESTÁN EN NUESTRO ENTORNO.
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